El Mundial no da tregua. En una sola jornada, tres selecciones de peso —Inglaterra, Bélgica y Estados Unidos— salen a la cancha a pelear su lugar en la siguiente ronda, en partidos que prometen tensión de principio a fin.
Inglaterra abre la actividad frente a República Democrática del Congo, con el aliciente de que el ganador podría cruzarse con México en la siguiente fase. La sola posibilidad ha encendido la conversación entre la afición mexicana.
Más tarde, Bélgica mide fuerzas ante un Senegal siempre incómodo, mientras que la anfitriona Estados Unidos cierra la jornada frente a Bosnia y Herzegovina, con la presión de responder ante su público en un torneo que juega en casa.
Cada resultado va reacomodando las llaves de la eliminación directa y definiendo los cruces que vienen. En un Mundial de sorpresas, ninguna de las favoritas puede confiarse.


