El pasto de Wimbledon volvió a poner a prueba a su rey. Jannik Sinner, campeón defensor, tuvo que sudar de más en su debut antes de imponerse en cinco sets a lo largo de más de tres horas y media, un arranque que encendió las alarmas sobre el italiano.
Sinner llega como una de las grandes figuras del circuito, después de años de dominio compartido con los mejores raquetazos del planeta. Su condición de favorito lo obliga a cargar con la presión de revalidar la corona en el torneo más prestigioso del calendario.
Superado el sobresalto inicial, el italiano avanza en el cuadro con la mira puesta en las rondas decisivas. Cada partido en Londres es una prueba de temple tanto como de tenis, sobre una superficie que perdona pocos errores.
El torneo, como cada año, promete sorpresas, remontadas y duelos de época. Y el campeón, que ya conoció el sabor del peligro, sabe que el margen de error será mínimo de aquí en adelante.


