El Ministerio de Medio Ambiente británico anunció el primer plan nacional para abordar los riesgos de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como “químicos eternos” por su persistencia ambiental. La iniciativa contempla establecer límites legales de concentración en el agua potable y mejorar las redes de pruebas y monitoreo para detectar la presencia de estas sustancias en ríos, estuarios y zonas costeras.
La ministra Emma Hardy sostuvo que los PFAS plantean riesgos a largo plazo para la salud y el medio ambiente, por lo que se requiere una respuesta coordinada de gobierno, industria y reguladores. El plan también propone desarrollar alternativas más seguras a productos cotidianos que contienen PFAS, como envases de alimentos, ropa impermeable y utensilios de cocina, e impulsar la investigación para sustituirlos.
Las autoridades del Reino Unido evaluarán la extensión de la contaminación mediante estudios en aguas superficiales y subterráneas, e implementarán controles más estrictos sobre las descargas industriales. Asimismo, se fomentará la transparencia en la cadena de suministro y se elaborarán guías para proteger a las comunidades expuestas.
La Agencia de Medio Ambiente británica y la Oficina para la Seguridad Sanitaria apoyarán la ejecución del plan, que también contempla consultar a expertos internacionales. El gobierno espera que, con estas medidas, el país avance hacia un entorno libre de contaminantes persistentes y establezca un precedente para otros países.

