Inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente dieron con una carbonera que operaba fuera de la ley y procedieron a asegurar más de 223 toneladas de carbón vegetal cuya procedencia de materia prima forestal no pudo ser acreditada. El hallazgo enciende alertas sobre el vínculo entre la producción ilegal de carbón y la deforestación de zonas boscosas bajo protección.
La carbonera fue localizada durante un recorrido de supervisión en el que los inspectores detectaron irregularidades en la documentación de la unidad productiva. Al no poder demostrar que la madera usada como insumo provenía de aprovechamientos forestales legales, la PROFEPA procedió al aseguramiento precautorio de toda la producción almacenada.
Según la dependencia, este tipo de instalaciones ilegales representan uno de los principales motores de la tala clandestina: la demanda de madera para producción de carbón incentiva la extracción en bosques protegidos o en predios sin permisos de aprovechamiento forestal. El carbón vegetal tiene alta demanda tanto en el mercado doméstico como en exportaciones.
Mariana Boy, titular de la PROFEPA, informó que el caso fue turnado al Ministerio Público y que se investiga la cadena de suministro para determinar el origen exacto de la madera. Las autoridades ofrecieron una recompensa a quienes aporten información sobre otros puntos de producción ilegal en la zona.





