A los 41 años y con la carga de quizás su última Copa del Mundo, Cristiano Ronaldo transformó el NRG Stadium de Houston en un templo de adoración masiva. Portugal se impuso ante la República Democrática del Congo en el debut del Grupo correspondiente al 17 de junio, y el capitán lusitano marcó el primer gol del encuentro con una volea que desató una explosión de gritos en las gradas y en millones de pantallas alrededor del planeta.
El partido fue el más visto de la jornada del miércoles en términos de audiencia global. La narrativa de la posible despedida de Ronaldo de los mundiales convirtió cada movimiento del delantero en un acontecimiento. Medios de todo el mundo transmitieron en vivo desde Houston, y las redes sociales estallaron con el gol desde los primeros segundos.
La selección portuguesa demostró un nivel superlativo en la fase ofensiva, aunque los africanos plantearon una defensa ordenada que obligó a los europeos a esperar hasta el segundo tiempo para sentenciar el partido. El resultado final consolidó a Portugal como uno de los favoritos para avanzar a las etapas finales del torneo.
La pregunta que todos los aficionados se hacen es si Ronaldo llegará en forma hasta los octavos o los cuartos, donde el torneo se pone verdaderamente serio. Su entrenador fue cauto: 'Cristiano decide cuándo se detiene, no nosotros', declaró en la rueda de prensa posterior al partido.






