México y Estados Unidos acordaron un plan para administrar de manera coordinada el agua del río Bravo, que atraviesa la frontera norte de México. El acuerdo establece que México suministrará al menos 350 mil acres-pie (unos 432 millones de metros cúbicos) al año y permitirá saldar retrasos en la entrega de volúmenes contemplados en el Tratado de Aguas de 1944【760093385624580†L63-L106】. A cambio, ambos países realizarán reuniones mensuales para monitorear caudales y prevenir déficits.
El entendimiento se alcanzó después de meses de sequía severa y tensiones por el uso del agua. México aclaró que el mecanismo es exclusivamente técnico y no implica concesiones de soberanía, mientras que Estados Unidos aseguró que se garantizará el derecho humano al agua de las comunidades en ambos lados de la frontera【760093385624580†L63-L106】.
El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio calificó el acuerdo como una 'gran victoria' para los agricultores norteamericanos y subrayó que fomentará la cooperación en la gestión del recurso. Funcionarios mexicanos destacaron que la coordinación evitará crisis como las de 2023, cuando la falta de lluvias provocó fuertes litigios entre estados fronterizos【760093385624580†L63-L106】.
Organizaciones ambientalistas aplaudieron el enfoque preventivo y la inclusión de mecanismos de reporte; sin embargo, señalaron que el éxito dependerá del cumplimiento de ambas partes y de inversiones en infraestructura de riego y conservación. El acuerdo será revisado en cinco años para evaluar su eficacia y ajustarlo según las condiciones climáticas【760093385624580†L63-L106】.

