El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una sesión de emergencia para discutir la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro. La reunión fue solicitada por Colombia y contó con el respaldo de China y Rusia, dos miembros permanentes del Consejo con derecho a veto.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su "profunda preocupación" por lo que calificó como una violación del derecho internacional y la soberanía de un Estado miembro. Durante la sesión se evidenciaron profundas divisiones entre los países participantes sobre la legitimidad de la operación militar.
Brasil, México, Chile, Colombia, Uruguay y España condenaron la acción armada como una violación de la Carta de las Naciones Unidas y los principios fundamentales del derecho internacional. Por su parte, el embajador estadounidense Mike Waltz defendió la operación calificándola como una "acción de aplicación de la ley" vinculada a los cargos por narcotráfico que pesan contra Maduro desde 2020.
China y Rusia condenaron enérgicamente la intervención, calificándola de "neocolonialismo", mientras que Argentina y Paraguay expresaron su respaldo a la acción de Washington. La sesión concluyó sin una resolución conjunta, reflejando la polarización de la comunidad internacional ante los acontecimientos en el país sudamericano.




