El gobierno de Cuba confirmó que 32 de sus ciudadanos, todos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, murieron durante la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas. El comunicado oficial, difundido por la televisión estatal cubana, señaló que los fallecidos cumplían misiones en Venezuela a solicitud de organismos homólogos venezolanos.
La admisión constituye la primera confirmación oficial de la presencia de personal militar cubano en tareas de seguridad en territorio venezolano, algo que tanto Caracas como La Habana habían negado sistemáticamente durante años. Según reportes internacionales, el anillo de seguridad de Maduro se reforzó en las últimas semanas con alrededor de 140 cubanos pertenecientes a las tropas especiales conocidas como Avispas Negras.
El presidente Miguel Díaz-Canel decretó dos días de duelo nacional y ordenó que las banderas ondearan a media asta en todo el territorio cubano. En su mensaje oficial, Díaz-Canel calificó la operación como un "ataque criminal" y rindió homenaje a los fallecidos describiéndolos como "bravos combatientes que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial".
El presidente estadounidense Donald Trump se refirió a las bajas cubanas afirmando que "muchos cubanos murieron" durante la operación y sugirió que Cuba "está a punto de caer" sin la ayuda petrolera de Venezuela. La captura de Maduro representa un golpe significativo para el régimen cubano, que enfrenta una severa crisis económica y energética y depende estratégicamente de su alianza con Caracas.




