México analiza endurecer las reglas comerciales para productos procedentes de China mientras las conversaciones con Estados Unidos avanzan con dificultad. La decisión puede redefinir precios, proveedores e inversiones en sectores que dependen de componentes asiáticos.
Las medidas bajo estudio incluyen controles y barreras adicionales para países sin tratado comercial. Washington presiona para impedir que mercancías chinas utilicen a México como plataforma de entrada al mercado norteamericano.
El Gobierno mexicano busca proteger industria nacional y conservar acceso preferencial a Estados Unidos, pero un cierre amplio encarecería insumos, electrónicos, textiles y vehículos. China también puede responder frenando inversiones o imponiendo restricciones propias.
La apuesta obliga a caminar entre sus dos grandes relaciones económicas: el principal mercado de exportación y una fuente esencial de importaciones. El costo final dependerá de qué productos sean alcanzados y de si las empresas encuentran proveedores alternativos.






