Meta enfrenta el juicio más importante hasta ahora por las acusaciones de que sus plataformas fueron diseñadas para volver adictivos a niños y adolescentes. El caso examinará decisiones internas sobre recomendaciones, notificaciones y métricas de permanencia.
Las demandas sostienen que Instagram y Facebook conocían daños relacionados con ansiedad, depresión, imagen corporal y sueño, pero mantuvieron funciones que impulsaban el uso compulsivo. Meta rechaza haber ocultado riesgos y asegura que ofrece controles para familias y menores.
El proceso puede incluir documentos, testimonios de ejecutivos y evidencia sobre cómo se probaron los algoritmos. Una resolución adversa abriría la puerta a indemnizaciones y cambios de diseño con un costo potencial enorme para la compañía.
El resultado tendrá eco en México, donde millones de adolescentes usan estas redes sin una supervisión constante. Más que decidir si una aplicación es buena o mala, el jurado deberá determinar si la empresa conocía el daño y eligió no reducirlo.





