El operativo incluye además dos helicópteros UH-60 de la Fuerza Aérea Mexicana, drones y equipos antidron, y se desarrolla en municipios fronterizos como Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz.
La estrategia forma parte de una denominada Operación Espejo, mediante la cual fuerzas mexicanas y estadounidenses realizan acciones paralelas de vigilancia y seguridad, cada una dentro de su respectivo territorio.
El incidente que originó parte de la movilización ocurrió el pasado 26 de septiembre cerca del río Bravo, en la zona de Garceño, Texas, y Camargo, Tamaulipas. Autoridades estadounidenses señalaron que elementos de la Guardia Costera habrían sido atacados mientras realizaban labores de vigilancia. No se reportaron personas lesionadas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado a Estados Unidos presentar evidencia sobre los supuestos disparos provenientes de territorio mexicano, debido a que las Fuerzas Armadas nacionales señalaron inicialmente que no tenían registro de un incidente de esas características.
El despliegue también busca reforzar las acciones contra el tráfico de drogas, personas y otras actividades delictivas en una de las zonas más complejas de la frontera norte.
Las autoridades mexicanas han enfatizado que la coordinación con Estados Unidos se realiza bajo principios de reciprocidad y respeto a la soberanía, sin permitir operaciones de fuerzas estadounidenses dentro de territorio nacional.



