El gobierno federal avanza en la construcción de un Servicio Universal de Salud que integraría bajo un mismo modelo operativo al IMSS, al ISSSTE y al IMSS-Bienestar, las tres principales instituciones de salud pública del país. El objetivo es que un derechohabiente del IMSS pueda recibir atención en una clínica del ISSSTE, y viceversa, sin trámites adicionales ni costos extra, según documentos del sector compartidos por fuentes gubernamentales.
Actualmente, los tres sistemas operan con registros de pacientes separados, medicamentos distintos y protocolos que no se comunican entre sí. Un trabajador formal que pierde su empleo y cae al sistema IMSS-Bienestar enfrenta la ruptura total de su historial clínico y, en muchos casos, la interrupción de tratamientos crónicos. El nuevo esquema busca eliminar ese abismo.
El presupuesto de salud para 2026 creció un 5.9% respecto al año anterior, y una parte de esos recursos se destina a la transformación digital del sistema, incluyendo el desarrollo de una plataforma de interoperabilidad que permitiría compartir expedientes clínicos entre instituciones en tiempo real.
El reto no es solo tecnológico. Los sindicatos del IMSS e ISSSTE tienen tradiciones de negociación colectiva distintas, y la integración operativa requeriría armonizar condiciones laborales muy diferentes. Especialistas en política de salud advierten que el camino es largo, pero el gobierno federal insiste en que el modelo es viable y que los primeros pilotos comenzarán en estados seleccionados antes de que concluya el año.

