Los admiradores de Sam Neill dispararon las ventas de Two Paddocks, la bodega que el actor fundó en Nueva Zelanda, como una forma de despedir al protagonista de Jurassic Park. Varias tiendas agotaron botellas mientras seguidores organizaban funciones acompañadas con su pinot noir.
Neill creó la empresa en Central Otago y la desarrolló durante décadas como un proyecto vinícola serio, separado de su fama en el cine. Su muerte provocó homenajes tanto en la industria audiovisual como entre productores y consumidores de vino.
The Guardian y EL PAÍS reportaron que en la cadena Liquorland una etiqueta pasó del puesto 423 al quinto y aumentó 1.828% sus ventas. Otra cadena, Moore Wilson's, vendió cinco veces su volumen habitual de Two Paddocks.
El homenaje también impulsó donaciones a causas ambientales que el actor apoyaba cerca de sus viñedos. La bodega deberá decidir cómo responder a una demanda extraordinaria sin convertir el duelo de sus seguidores en una campaña comercial oportunista.






