Casi dos millones de aficionados llenaron las calles de Madrid para recibir a la selección española tras conquistar su segundo Mundial. Los jugadores recorrieron la ciudad en un autobús descapotable, levantaron la copa y convirtieron la llegada en una celebración multitudinaria.
El equipo había vencido a Argentina por 1-0 en la final, con un gol de Ferran Torres durante el tiempo extra. Antes del desfile, la plantilla fue recibida por la familia real y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
EL PAÍS, AS y medios madrileños coincidieron en la estimación oficial cercana a dos millones de personas. El cierre en Cibeles concentró a unas 120 mil, con música, presentaciones individuales y mensajes de agradecimiento de jugadores y cuerpo técnico.
La movilización consolidó la victoria como un acontecimiento cultural además de deportivo. Para la organización quedó el reto de evaluar seguridad, transporte y limpieza después de una de las mayores concentraciones celebratorias registradas en la capital.






