México redujo con fuerza las importaciones provenientes de países con los que no tiene tratado comercial. China, Taiwán y Brasil concentraron buena parte de la caída.
En algunos segmentos el retroceso llegó a 32.5%, mientras las compras a China bajaron alrededor de 26.3%. Automóviles, calzado y bienes industriales estuvieron entre los sectores más expuestos.
Los nuevos aranceles buscan proteger producción nacional y evitar triangulaciones. Sin embargo, muchas fábricas mexicanas utilizan componentes asiáticos que no tienen sustituto inmediato.
El cambio puede abrir espacio a proveedores locales, pero también elevar costos y precios si la oferta no responde. El éxito se medirá en nueva capacidad productiva, no únicamente en menos mercancías entrando por aduana.





