El flujo de dinero enviado por mexicanos desde el extranjero mantuvo su recuperación. En julio ingresaron 5 mil 571 millones de dólares, un crecimiento anual cercano a 3%.
Durante los primeros siete meses del año, las remesas sumaron 36 mil 349 millones de dólares. El número de operaciones disminuyó, pero el monto promedio por transferencia aumentó.
Estados Unidos continúa como origen dominante y cualquier cambio en empleo o política migratoria puede alterar el ingreso. Para millones de hogares, estos recursos pagan comida, renta, estudios y atención médica.
El aumento ayuda al consumo y a comunidades con pocas fuentes de empleo, pero también evidencia dependencia. Una economía local sana debería convertir parte de ese dinero en ahorro e inversión sin obligar a otra generación a emigrar.





