Nunca antes tantos extranjeros habían caminado al mismo tiempo por Reforma, Polanco y el Centro Histórico. Las cifras de turismo durante las primeras semanas del Mundial 2026 superaron todas las proyecciones previas: la ocupación hotelera de la capital ronda el 95% y los restaurantes del corredor gastronómico de la Roma y la Condesa reportan listas de espera de más de dos horas incluso en días de semana. Ciudad de México no solo acoge un torneo deportivo; está protagonizando el mayor evento cultural de su historia moderna.
El mapa mundialista de la CDMX va mucho más allá del Estadio Ciudad de México. Las autoridades capitalinas habilitaron fan zones con pantallas gigantes en el Zócalo, el Foro Sol, la Glorieta de los Insurgentes y varios parques de las 16 alcaldías, convirtiendo prácticamente cada rincón de la ciudad en un punto de encuentro para aficionados de decenas de nacionalidades. Los operadores turísticos reportan grupos de Brasil, Argentina, Alemania, Corea del Sur y Marruecos que eligieron la CDMX como base para seguir el torneo entero.
El impacto económico ya es visible. El comercio ambulante en los alrededores de los estadios y fan zones multiplicó sus ingresos; los servicios de transporte privado operan a plena capacidad; y los artesanos del Centro Histórico agotan las piezas de cerámica con los colores de la selección antes del mediodía. El gobierno de la ciudad estima que el Mundial dejará un impacto económico directo superior a los 8 mil millones de pesos solo en la capital.
No todo es euforia. Los vecinos de las colonias más cercanas al Estadio Ciudad de México llevan semanas reportando ruido, basura y afectaciones al tráfico que las autoridades no han podido resolver del todo. La ciudad funciona, pero a una presión que sus infraestructuras no fueron diseñadas para sostener durante semanas seguidas. El debate sobre si la inversión mundialista fue proporcional al impacto en la calidad de vida cotidiana de los capitalinos no ha terminado — y probablemente continuará mucho después de que se apaguen las cámaras.


