El barril de crudo Brent superó los 96 dólares después de que el gobierno iraní restaurara el control militar sobre el Estrecho de Ormuz, revirtiendo en cuestión de horas el alivio temporal que había generado el anuncio de apertura de días anteriores. La vía marítima, que concentra aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo, quedó nuevamente paralizada para el tráfico comercial, provocando caídas inmediatas en los mercados bursátiles de Europa, Asia y América.
La volatilidad ha marcado semanas de escalada entre Washington y Teherán. El 17 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores iraní declaró la ruta completamente abierta, lo que produjo un desplome de más del 9% en los precios del crudo. Sin embargo, días después el Estrecho volvió a quedar bloqueado, en lo que analistas de mercados interpretan como una táctica de presión antes de una eventual ronda de conversaciones diplomáticas.
El impacto económico se extiende más allá del mercado energético. La gasolina promedio en Estados Unidos alcanzó los 4.05 dólares por galón, un encarecimiento del 36% desde el inicio del conflicto. En México, Pemex y la Secretaría de Hacienda monitorean la situación de cerca, dado que el precio de la mezcla mexicana de exportación incide directamente en el presupuesto federal y en los precios internos de los combustibles.
El bloqueo en Ormuz se inserta en una crisis geopolítica más amplia en Medio Oriente, con ministros de Transporte de la Unión Europea evaluando el impacto en la movilidad continental y el IBEX 35 cayendo ante la incertidumbre energética. El Euríbor se mantiene en 2.47% mientras los mercados permanecen en estado de alerta máxima ante cualquier señal proveniente de Teherán o Washington.

