En la jornada de conmemoración del centenario del nacimiento de Isabel II, la atención mediática se centró de manera inesperada en Kate y el príncipe Guillermo, quienes protagonizaron los momentos más compartidos en redes sociales de todas las celebraciones. La princesa de Gales apareció con piezas de la joyería personal de la difunta reina, incluyendo una tiara de uso en ocasiones de Estado y un collar de perlas con historia propia dentro de los archivos de la Casa Real.
El momento más comentado fue el brindis que los Príncipes de Gales realizaron con zumo de tomate durante el almuerzo oficial en Buckingham Palace. El gesto no fue casual: el zumo de tomate era la bebida favorita de Isabel II durante sus viajes en el Royal Train, un detalle conocido entre los íntimos de la familia real. Expertos en protocolo lo interpretaron como un homenaje deliberado y cargado de afecto personal.
Kate y Guillermo participaron en prácticamente todos los actos de la jornada, desde la inauguración del memorial en St. James's Park hasta la exposición de vestuario en el Palacio de Buckingham. Su presencia activa y visible reforzó su posición como el futuro del proyecto monárquico británico en un momento en que la corona navega preguntas sobre su relevancia y legitimidad en el siglo XXI.
Las imágenes de Kate y Guillermo dominaron las portadas de los medios británicos e internacionales por encima de los actos presididos por el rey Carlos III, una dinámica que los analistas de comunicación política de la Corona interpretan como una señal del relevo generacional que se está produciendo en la percepción pública de la monarquía.

