La Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos llevó a cabo una operación en Puerto Rico para inspeccionar máquinas de votación y sistemas informáticos, tras denuncias de que hackers vinculados a Venezuela podían haber manipulado resultados. El equipo, respaldado por el FBI, incautó equipos y copió datos con el fin de buscar fallas y posibles puertas traseras que permitieran interferencias【322527570586439†L190-L283】.
El jefe de inteligencia, Tulsi Gabbard, señaló que la investigación responde a preocupaciones sobre la resiliencia de los sistemas electorales y que no se encontraron pruebas de fraude. Sin embargo, legisladores demócratas criticaron la operación por considerarla un exceso de poder de las agencias de inteligencia y señalaron que no hay indicios de injerencia venezolana.
La pesquisa se desarrolló en un momento en que el gobierno federal discute una reforma electoral que centralizaría el control de las elecciones y establecería estándares nacionales para la tecnología de votación. Algunos funcionarios advirtieron que la falta de confianza en los sistemas electrónicos podría alimentar teorías conspirativas【322527570586439†L190-L283】.
Organizaciones de derechos civiles instaron a la transparencia y exigieron que se publique un informe sobre los hallazgos. Gabbard aseguró que se reforzará la protección de los datos y se capacitará a los estados y territorios para prevenir vulnerabilidades futuras【322527570586439†L190-L283】.


