La suspensión de las actividades del personal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Michoacán dejó en pausa el mecanismo que permite exportar aguacate mexicano al mercado más grande del mundo. Sin inspectores en campo no hay certificación, y sin certificación no hay embarques. Washington acompañó la medida con una alerta de seguridad nivel 4, la máxima, que recomienda a sus ciudadanos “no viajar” al estado.
La respuesta del Gobierno mexicano llegó en cuestión de horas y con cifras. La Secretaría de la Defensa Nacional desplegó mil 557 elementos —900 del Ejército y 657 de la Guardia Nacional— que salieron por vía terrestre desde distintos puntos del país a partir de las siete de la mañana. Su misión: blindar zonas productoras, centros de empaque, vías de comunicación y los puntos de inspección del SENASICA, además de inhibir la extorsión contra los productores.
El despliegue se concentra en Apatzingán, Aguililla, Buenavista, Cotija, Los Reyes, Peribán, Tingüindín, Tocumbo y Zamora. Autoridades federales han identificado ahí la operación de grupos criminales que extorsionan a productores, jornaleros, empacadores y transportistas, entre ellos el CJNG, Los Viagras, Los Blancos de Troya y Los Reyes.
Mientras tanto, la industria cuenta los días. La APEAM advirtió que la suspensión impacta directamente la operación de los oficiales reguladores estadounidenses y que solo se autorizó procesar la fruta recibida el 4 de agosto; la que llegó después puede almacenarse, pero no procesarse. La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó una reunión inmediata con el Departamento de Agricultura y la Embajada de Estados Unidos, a través de la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, para reactivar las inspecciones.





