Gianni Infantino reconoció "errores" en el intento fallido de privatizar partes del Mundial, un plan que terminó abriendo la fractura más profunda dentro del organismo rector del futbol mundial. La FIFA emitió una disculpa oficial tras una reunión de emergencia celebrada en Marruecos.
El proyecto se llamaba FIFA Forward Enterprise y las cifras explican por qué encendió las alarmas: contemplaba crear una filial comercial valuada en alrededor de 20 mil millones de dólares y vender aproximadamente 20% de esa entidad a capital privado, con el objetivo declarado de recaudar unos 4,200 millones de dólares para el desarrollo del futbol.
La reacción fue feroz. La UEFA y otros organismos acusaron a la FIFA de mala gobernanza y de falta de consulta con las 211 asociaciones miembro. El comunicado posterior a la reunión de crisis subrayó que el secretario general y la junta directiva presente reafirmaron su "pleno apoyo" a Infantino, como único líder electo oficialmente por esas asociaciones.
Pese al escándalo, Infantino no renunció y mantiene su intención de buscar la reelección en 2027. Para México el episodio tiene resonancia directa: el país acaba de ser una de las tres sedes del Mundial 2026, el torneo cuya explotación comercial estuvo a punto de quedar parcialmente en manos de inversionistas privados.





