Miles de solicitantes de asilo podrían perder también la visa con la que trabajan, viajan o hacen negocios en Estados Unidos. El Departamento de Estado prepara una revisión masiva que añade otra capa de presión a quienes ya enfrentan un proceso migratorio incierto.
La medida podría alcanzar hasta 200 mil visas de turismo y negocios, de acuerdo con la información coincidente de EFE y EL PAÍS. El criterio sería haber solicitado o estar en proceso de solicitar asilo después de ingresar al país.
El plan todavía debe formalizarse y se espera que provoque impugnaciones judiciales. Sus críticos cuestionan que pedir protección internacional pueda convertirse automáticamente en motivo para retirar un documento migratorio obtenido por otra vía.
El alcance tendría un eco inmediato en México y América Latina, donde numerosas familias combinan viajes temporales, trabajo y trámites de asilo. Una cancelación amplia alteraría planes laborales y empresariales antes de que un juez determine si la política puede sostenerse.



