Estados Unidos elevó la presión económica sobre Irán con una amenaza dirigida no solo a Teherán, sino a cualquiera que mantenga negocios con la República Islámica. China respondió que no interrumpirá una relación clave para el comercio energético iraní.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció nuevas medidas para bloquear fuentes de ingresos y advirtió sobre consecuencias para países y empresas. El objetivo es aislar financieramente a Irán y reducir el dinero disponible para sostener al gobierno.
CNN y EL PAÍS coincidieron en que Pekín rechazó el ultimátum. China es uno de los principales compradores de petróleo iraní y su participación puede determinar si el cerco logra estrangular las exportaciones o simplemente desplaza las operaciones hacia canales menos visibles.
La disputa amenaza con encarecer el crudo y abrir otro choque entre Washington y Pekín. Para países importadores de energía como México, una escalada prolongada puede reflejarse en combustibles, inflación y volatilidad financiera aun sin participar directamente en las sanciones.




