El estadio Ciudad de México estalló cuando el árbitro marcó el final: 2-0 sobre Ecuador y, por primera vez en cuarenta años, la selección mexicana gana un partido de fase eliminatoria en una Copa del Mundo. Ante 80,824 aficionados, el Tricolor firmó la clasificación a octavos que se le había negado durante una década de frustraciones.
El peso de la historia era enorme. México no superaba una ronda de eliminación directa desde el Mundial de 1986, y en las ediciones recientes había caído una y otra vez en octavos. El famoso 'quinto partido' se había convertido en una obsesión nacional y en una herida abierta para varias generaciones de futbolistas.
La solución llegó temprano. Julián Quiñones abrió el marcador al minuto 22 y Raúl Jiménez amplió la ventaja al 31, con un primer tiempo demoledor que dejó a Ecuador sin respuestas. La defensa mexicana sostuvo el resultado en el complemento sin conceder ocasiones claras.
El rival de octavos saldrá del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo, y el partido se jugará en la capital mexicana. El Tri, por fin, juega para quitarse de encima un fantasma que lo perseguía desde hace generaciones.


