El sistema que sostiene ciudades, cultivos y comunidades del suroeste de Estados Unidos y el norte de México enfrenta un ajuste histórico. Una propuesta federal plantea recortes de hasta tres millones de acres-pie en la cuenca baja del río Colorado.
Esa cantidad bastaría para abastecer durante un año a unos 25 millones de personas. Arizona, California y Nevada tendrían que reducir su consumo, mientras las liberaciones desde el lago Powell fluctuarían entre cinco y 12 millones de acres-pie, según las condiciones de cada periodo.
El río abastece a cerca de 40 millones de personas y llega a dos estados mexicanos. La sequía prolongada y el uso excesivo han reducido sus reservas, por lo que las decisiones se revisarían cada dos años para responder a un caudal cada vez menos predecible.
Para México, el efecto no es abstracto: menos agua puede presionar la agricultura, el abasto urbano y los acuerdos binacionales. El nuevo esquema abre una negociación compleja sobre quién absorbe el costo de una cuenca que ya no entrega lo que prometía.




