Datos de enero muestran que Groenlandia registró una temperatura media de 0.2 °C, la más alta desde que se llevan registros, frente al promedio histórico de -6.5 °C【393933349455815†L187-L241】. El calentamiento de la isla es cuatro veces más rápido que el promedio mundial y está generando cambios en su ecosistema que preocupan a la población.
El sector pesquero, responsable de casi el 90 % de las exportaciones, enfrenta la desaparición de especies de agua fría y la llegada de peces que antes no se encontraban en la región. Autoridades y pescadores advierten que el deshielo altera las rutas migratorias y amenaza la seguridad alimentaria【393933349455815†L187-L241】.
Paralelamente, el deshielo facilita el acceso a minerales como tierras raras, zinc y oro, lo que ha suscitado interés de empresas mineras internacionales. La primera ministra Múte B. Egede destacó que la minería puede aportar recursos a la economía, pero que se debe equilibrar con la protección ambiental y los derechos de las comunidades.
Expertos climáticos consideran que el calentamiento de Groenlandia impactará el nivel del mar y acelerará el cambio climático global. Aunque algunos ven oportunidades económicas, muchos residentes temen que su cultura y su forma de vida se vean irremediablemente afectadas【393933349455815†L187-L241】.


