Brasil no llegó al Mundial 2026 a hacer amigos. La Canarinha goleó a Haití en Filadelfia con una actuación que combinó velocidad, toque colectivo y precisión en la definición, y que dejó un mensaje muy claro al resto de los favoritos al título: este equipo es diferente.
Haití, que disputaba uno de los partidos más importantes de su historia deportiva, fue incapaz de contener la intensidad ofensiva de los brasileños. El partido se definió en los primeros minutos y permitió al entrenador de la Canarinha rotar jugadores y probar variantes sin arriesgar el resultado, lo que habla de la profundidad del plantel.
La figura del encuentro fue el mediocampista que orquestó cada transición con precisión milimétrica, habilitando a los extremos con pases que no dejaban tiempo de reacción a la defensa haitiana. El atacante estrella anotó y asistió, y salió del campo antes del final entre una ovación.
Con este resultado, Brasil se perfila como uno de los candidatos indiscutibles a llegar lejos en el torneo. Para una afición que lleva décadas esperando el sexto título, el partido ante Haití fue el primer indicio real de que este equipo tiene las condiciones para conseguirlo. El resto de las selecciones favoritas ha tomado nota.






