El conflicto entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el gobierno federal alcanza uno de sus momentos más críticos, con el ciclo escolar 2025-2026 a punto de concluir y sin ningún acuerdo estructural firmado. La CNTE inició un paro nacional el 1 de junio con protestas, bloqueos de puntos clave en la Ciudad de México y un plantón en el centro histórico que lleva semanas sin levantarse.
Las principales demandas de los maestros —la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la revisión del sistema de pensiones y la derogación de la reforma educativa de 2009— no han encontrado respuesta concreta por parte del gobierno. La SEP, encabezada por Mario Delgado, acordó con los 32 estados mantener el calendario escolar vigente y cerrar el ciclo el 15 de julio, pero sin resolver el fondo del conflicto.
Después de nueve comunicados conjuntos con la Segob y el ISSSTE, las mesas de diálogo siguen activas sin producir resultados concretos. La presidenta Claudia Sheinbaum intervino personalmente para tender puentes con los dirigentes del magisterio, buscando un cierre de ciclo sin sobresaltos adicionales.
El impacto del conflicto en los estudiantes ha sido significativo: semanas de clases perdidas, calendarios alterados y padres de familia atrapados entre el derecho a huelga de los maestros y el derecho a la educación de sus hijos. El desenlace de las negociaciones en los próximos días determinará si el inicio del nuevo ciclo escolar en agosto también arranca bajo tensión.


