Los ministros de Defensa de Alemania y Polonia firmaron en Varsovia un acuerdo bilateral de cooperación militar que establece un mando conjunto para supervisar la seguridad en el mar Báltico, una región que se ha convertido en el nuevo epicentro de la confrontación entre la OTAN y Rusia desde la invasión a Ucrania. El documento crea una estructura de liderazgo alternado: el mando operará desde Rostock, Alemania, hasta 2028, cuando se trasladará a Gdynia, en la costa polaca.
El acuerdo incluye disposiciones sobre ejercicios militares conjuntos, intercambio de inteligencia, defensa cibernética y cooperación en nuevas tecnologías militares. La firma se produjo con una carga simbólica adicional: coincidió con el 35 aniversario del Tratado Germano-Polaco de Buena Vecindad, firmado en 1991, que normalizó las relaciones entre dos naciones con una historia marcada por la guerra.
La alianza se enmarca en el acelerado proceso de rearme europeo impulsado por la agresión rusa en Ucrania y las dudas sobre la fiabilidad del paraguas de seguridad estadounidense. Polonia se ha convertido en uno de los países que más invierte en defensa dentro de la OTAN, con un presupuesto que supera el 4% de su PIB.
Especialistas señalan que el acuerdo no establece mecanismos automáticos de defensa mutua ni compromisos financieros concretos. Sin embargo, el simbolismo de que las dos principales potencias del flanco oriental de la OTAN unifiquen estructuras de mando envía un mensaje claro a Moscú sobre la determinación de Europa de defender su territorio.


