Un equipo científico de la UNAM desarrolló vacunas terapéuticas que curaron el cáncer de mama y eliminaron la metástasis en modelos de laboratorio. El desarrollo, publicado en la revista internacional Molecular Immunology, es resultado de más de una década de trabajo de especialistas de la Facultad de Química y del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
La idea detrás es tan elegante como contraintuitiva. Las vacunas, llamadas Bibliotecas de Epítopos Variables (BEVs), no le enseñan al sistema inmune a reconocer una sola versión de la célula enferma. Le presentan miles de variantes mutadas del mismo antígeno, de modo que el organismo aprende a perseguir al tumor incluso cuando este cambia de forma, que es exactamente lo que hace el cáncer para escapar de los tratamientos.
Los resultados en laboratorio incluyen dos hallazgos notables: bastó una sola inyección terapéutica, incluso en fases avanzadas de la enfermedad, y los especímenes desarrollaron memoria inmunológica que impidió la reaparición del cáncer cuando se les implantaron células enfermas por segunda vez.
El potencial declarado va más allá de un solo padecimiento: los investigadores plantean que la plataforma podría funcionar contra cualquiera de los 220 tipos de cáncer conocidos, y a un costo menor que la quimioterapia o la radioterapia. El siguiente paso, y el más largo, son los ensayos clínicos en humanos. Lo que funciona en un ratón no siempre funciona en una persona, pero la puerta ya quedó abierta.






