Siete civiles murieron en Ucrania por una nueva oleada de bombardeos rusos, entre ellos un niño de ocho años, en una jornada que volvió a subir la temperatura de la guerra tras el fracaso de la tregua de Pascua. La noticia se propagó con imágenes devastadoras de edificios destruidos y rescates en Jersón.
La tregua había arrancado a las 16:00 del sábado 11 de abril y expiró a la medianoche del domingo 12. Kiev denunció más de 10,700 violaciones rusas durante las 32 horas del alto el fuego, mientras Moscú contabilizó casi 6,600 incidencias atribuidas a las fuerzas ucranianas.
La región más golpeada fue Dnipropetrovsk, donde el gobernador Oleksandr Hanzha reportó cinco muertos y ataques en cuatro distritos con misiles, drones y artillería. En Jersón, un dron ruso impactó mortalmente a una mujer de 52 años. Las defensas aéreas ucranianas interceptaron 114 drones, pero doce alcanzaron sus objetivos.
El nuevo ciclo de violencia erosiona cualquier intento diplomático impulsado por Washington. Para Kiev, la evidencia confirma que Moscú usa las treguas como pausa operativa; para la Casa Blanca, el episodio presiona decisiones sobre continuidad del apoyo militar y nuevas sanciones.

