Una contradicción pública estalló entre Washington y Teherán luego de que el presidente Donald Trump asegurara que Irán había solicitado una reunión de alto nivel en Doha, versión que el gobierno iraní desmintió de manera categórica.
El episodio ocurre en el marco de la frágil paz alcanzada tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que inició en febrero de 2026 y cuyas principales hostilidades cesaron en abril, además del Memorando de Islamabad firmado el 17 de junio, mediante el cual Irán, Estados Unidos y Pakistán acordaron una paz permanente en el Golfo Pérsico y en Líbano.
Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente Trump, llegaron a Doha para reunirse con mediadores y funcionarios cataríes, aunque el gobierno de Catar precisó que no habría diálogo directo con representantes de Teherán. Trump insistió en que el encuentro previsto "será importante o quizá no", con el objetivo declarado de avanzar hacia la desnuclearización iraní. El portavoz de la cancillería iraní respondió tajante: "En los próximos días no mantendremos ninguna reunión de negociación a ningún nivel con la parte estadunidense", aunque confirmó que una delegación técnica viajaría a Catar para gestionar la liberación de activos iraníes congelados.
El cruce de versiones mantiene la incertidumbre sobre el rumbo del proceso de paz en Medio Oriente, en momentos en que las conversaciones también abordan la situación en Líbano.





