La Suprema Corte de Estados Unidos resolvió, en una votación de 6 contra 3, que la Constitución garantiza la ciudadanía automática por nacimiento a prácticamente todos los niños nacidos en territorio estadounidense, en un revés directo a una de las primeras órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump.
La orden, firmada en 2025, buscaba eliminar la ciudadanía automática para hijos de padres indocumentados nacidos en suelo estadounidense, una medida que generó litigios inmediatos por parte de organizaciones de derechos civiles y varios estados.
El presidente de la Corte, John Roberts, redactó la opinión mayoritaria citando tanto las demandas históricas de los colonos por los "derechos de los ingleses" como la defensa abolicionista de la regla "antigua y universal" de la ciudadanía por nacimiento. Roberts calificó la ciudadanía como "el derecho a tener derechos" y escribió que la Decimocuarta Enmienda extendió esa promesa a "toda persona nacida libre en esta tierra". De los jueces conservadores, solo Amy Coney Barrett se sumó a la opinión mayoritaria junto con los tres jueces de ala liberal; otros tres conservadores votaron en contra.
La decisión tiene implicaciones directas para millones de familias migrantes en Estados Unidos, incluidas comunidades mexicanas, en momentos en que la agenda migratoria de Trump continúa endureciéndose en otros frentes, como las deportaciones masivas.





