La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó la postura del gobierno federal frente al conflicto armado desatado en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán: México no participará ni respaldará ninguna acción militar en la región, reafirmando la tradicional doctrina de no intervención que rige la política exterior mexicana.
La mandataria señaló que México se mantiene firme en sus principios de política exterior, que incluyen la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de las controversias, y hizo un llamado a todas las partes involucradas a privilegiar el diálogo y la diplomacia para detener la espiral de violencia. Sheinbaum expresó preocupación por el impacto humanitario del conflicto y por la situación de los ciudadanos mexicanos que se encuentran en la región.
La declaración se produjo en el contexto de crecientes presiones sobre diferentes países para que definieran su posición ante el conflicto. México, que históricamente ha mantenido relaciones diplomáticas tanto con Israel como con Irán, insistió en que el camino para resolver las disputas internacionales es la negociación y el cumplimiento del derecho internacional, y no la guerra.
El gobierno federal tiene activa una operación de protección consular para los 321 mexicanos que se encuentran en distintos países de Medio Oriente, y señaló que el bienestar de los connacionales en la región es una prioridad. La Cancillería mexicana reiteró el llamado a los mexicanos que permanecen en la zona a seguir las recomendaciones de las autoridades locales y mantenerse en contacto con las embajadas.




