El gobierno español encabezado por Pedro Sánchez desmintió de forma categórica las afirmaciones de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien aseguró que España había aceptado "cooperar con el ejército de Estados Unidos" en el conflicto contra Irán, tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer un embargo comercial a España por negarse a ceder el uso de las bases militares de Rota y Morón.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respondió de manera contundente en una entrevista en la Cadena SER: "Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma". Albares agregó que no tenía "la menor idea" de a qué se podía referir Leavitt y cuestionó las declaraciones provenientes de la Casa Blanca. El presidente Sánchez también reiteró públicamente su rechazo al conflicto con el mensaje "no a la guerra".
Sánchez defendió la posición española apelando al precedente de la guerra de Irak de 2003: "El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. Generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica". El mandatario español aclaró que, aunque su gobierno rechaza el régimen iraní, España no puede "responder a una ilegalidad con otra" y llamó al cese de las hostilidades.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, elogió la postura española y calificó la conducta del gobierno de Sánchez como "responsable" por oponerse a la "agresión militar" contra su país. La Unión Europea respaldó a España ante las presiones de Washington, y la Comisión Europea recordó que "cualquier amenaza a un Estado miembro es una amenaza a la Unión Europea".




