La presidenta Claudia Sheinbaum concluyó una gira de tres días por Baja California con un compromiso concreto ante miles de trabajadores agrícolas de la región: el gobierno federal acelerará el plan de justicia laboral para jornaleros que durante décadas han laborado en condiciones precarias en los campos de exportación del norte del país.
La gira incluyó paradas en San Quintín —zona históricamente conflictiva por las condiciones de explotación laboral en el sector agroindustrial—, así como en Tijuana, Ensenada y Mexicali. En cada punto, Sheinbaum se reunió con organizaciones de trabajadores, autoridades locales y la gobernadora Marina del Pilar Ávila, quien acompañó toda la visita presidencial.
Uno de los anuncios concretos fue la instrucción a la Secretaría del Trabajo y al IMSS de revisar todas las empresas agrícolas del corredor norte de Baja California para verificar que sus trabajadores cuenten con acceso a seguridad social. Las empresas que incumplan no recibirán certificaciones de exportación, un mecanismo de presión que busca forzar la regularización laboral en el sector.
La presidenta dejó una promesa pública ante la comunidad: regresará a la región en seis meses para revisar personalmente los avances de los compromisos adquiridos. Organizaciones de derechos laborales recibieron el anuncio con expectativa moderada, señalando que el historial de incumplimientos en la zona exige mecanismos de seguimiento ciudadano independiente.



