Los Seattle Seahawks se coronaron campeones del Super Bowl LX al imponerse 29-13 sobre los New England Patriots en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, conquistando su segundo título de Super Bowl en la historia de la franquicia. El corredor Kenneth Walker III fue nombrado Jugador Más Valioso del encuentro tras una actuación dominante con 135 yardas terrestres en 27 acarreos, convirtiéndose en el primer corredor en ganar el premio MVP del Super Bowl desde 1998.
La defensa de los Seahawks fue el factor determinante del encuentro, capturando al mariscal de campo de los Patriots, Drake Maye, en seis ocasiones y forzando tres pérdidas de balón que anularon las aspiraciones ofensivas de Nueva Inglaterra. El pateador Jason Myers estableció un récord de Super Bowl al conectar cinco goles de campo, mientras que el despejador Michael Dickson contribuyó con tres despejes colocados dentro de la yarda 6 de los Patriots, limitando constantemente la posición de campo del equipo rival.
El mariscal de campo Sam Darnold lideró la ofensiva de Seattle con 202 yardas aéreas y un pase de touchdown, completando una temporada de redención personal tras años de dificultades en la NFL. Los Patriots acumularon 331 yardas totales, pero gran parte de esas estadísticas se produjeron con el juego ya definido. El tackle izquierdo Will Campbell permitió 14 presiones al mariscal de campo, la cifra más alta registrada por un solo jugador en un partido durante la temporada.
El encuentro registró una audiencia de 124.9 millones de espectadores, convirtiéndose en el segundo Super Bowl más visto de la historia, solo detrás de los 127.7 millones que sintonizaron la edición de 2025. El pico de audiencia alcanzó los 137.8 millones de espectadores durante el segundo cuarto del juego. Esta fue la primera edición del Super Bowl medida con la nueva metodología de Big Data combinada con panel de audiencia de Nielsen.




