Los mercados energéticos internacionales reaccionaron con nerviosismo ante el aumento de las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, lo que provocó que el precio del petróleo subiera alrededor de un 1% durante la jornada de este miércoles. Los inversionistas se mostraron preocupados por la posibilidad de interrupciones en el suministro de crudo proveniente de Medio Oriente.
El detonante de esta subida fue el anuncio de que las preparaciones para reanudar las negociaciones nucleares se han estancado, sumado a una retórica más agresiva por parte de ambos gobiernos. Analistas del sector energético señalan que cualquier indicio de conflicto en la región del Golfo Pérsico tiene un impacto inmediato en los futuros del Brent y del West Texas Intermediate (WTI).
Además del factor geopolítico, un informe semanal que mostró un aumento inesperado en los inventarios de crudo en Estados Unidos también influyó en la volatilidad del mercado, aunque el temor a la escasez futura pesó más en la balanza. Las grandes potencias consumidoras de energía observan con cautela la situación, temiendo que un alza sostenida en los combustibles pueda frenar la recuperación económica global.
Expertos advierten que, si no se logran avances diplomáticos en el corto plazo, la prima de riesgo geopolítico seguirá inflando los precios del barril. Esta situación podría tener repercusiones directas en la inflación de diversos países importadores, complicando las estrategias de los bancos centrales para controlar el costo de vida.





