Misiles y drones rusos convirtieron la noche de Kyiv en horas de explosiones, incendios y refugios abarrotados. Al menos 16 personas murieron y más de 40 resultaron heridas en la capital ucraniana y su región.
Más de 38 mil personas, entre ellas unos 2 mil niños, buscaron protección en estaciones del metro. Los ataques dañaron viviendas, almacenes, un hospital, una escuela y una guardería, mientras equipos de rescate trabajaban entre escombros en más de una docena de puntos.
Moscú afirmó que golpeó instalaciones militares y logísticas. El presidente Volodímir Zelenski sostuvo que Rusia combinó proyectiles, misiles de crucero y drones para maximizar el daño, y reiteró que Ucrania dispone apenas de una fracción de los interceptores que necesita.
La ofensiva rebasó las fronteras ucranianas: Moldavia y Rumania reportaron incidentes relacionados, incluido un dron naval explosivo cerca de infraestructura de gas. La expansión del riesgo eleva la presión sobre los aliados europeos para reforzar defensas antes de que otro impacto alcance territorio de la OTAN.




