Hui Ka Yan, fundador de Evergrande y antiguo hombre más rico de Asia, fue condenado a cadena perpetua en China. El fallo cierra la caída personal del magnate, pero no la crisis inmobiliaria que su conglomerado ayudó a desencadenar.
El empresario se declaró culpable de ocho cargos, entre ellos malversación, fraude en captación de fondos, depósitos ilegales, emisión fraudulenta de valores y soborno. Un tribunal de Shenzhen ordenó además confiscar todos sus bienes personales.
Evergrande dejó de pagar gran parte de unos 300 mil millones de dólares en obligaciones. La justicia impuso multas multimillonarias al grupo y a su filial Hengda; otras 56 personas vinculadas con la empresa también recibieron condenas.
La sentencia ofrece castigo, pero no devuelve automáticamente viviendas ni dinero a compradores y acreedores. El colapso continúa afectando la confianza, el consumo y la construcción de la segunda economía del mundo, con repercusiones para proveedores y mercados mucho más allá de China.




