Soldados, bomberos y equipos de emergencia recorren edificios colapsados en el suroeste de Japón después del terremoto de magnitud 7.1 que golpeó la zona de Kumamoto, en la isla de Kyushu. El saldo confirmado subió a 18 personas fallecidas y las autoridades advirtieron que todavía podría aumentar.
El gobierno prefectural informó de al menos 62 personas lesionadas, seis de ellas de gravedad. Las labores de búsqueda se concentran en un centro comercial muy dañado, viviendas derrumbadas y una fábrica donde murieron varios trabajadores, mientras continúan los reportes de personas atrapadas.
Miles de residentes fueron evacuados y distintas comunidades padecen cortes de electricidad y agua. Incendios, desprendimientos y caminos bloqueados complican el acceso a algunas zonas, por lo que las autoridades movilizaron recursos nacionales y habilitaron refugios temporales.
La primera ministra aseguró que la prioridad es localizar a quienes siguen desaparecidos y restablecer los servicios esenciales. Los equipos mantienen una carrera contra el tiempo, con réplicas que obligan a extremar precauciones tanto para la población como para el personal de rescate.




