Perú entra en la recta final de sus elecciones presidenciales con un escenario de alta fragmentación. Los sondeos más recientes muestran a cuatro candidatos empatados técnicamente y con intenciones de voto que no superan el 20% individual, lo que anticipa una segunda vuelta muy disputada.
La inestabilidad política de los últimos años ha dejado huella. El país ha tenido seis presidentes desde 2016 y la desconfianza ciudadana hacia la clase política supera el 80%, según el último Latinobarómetro. Eso explica el surgimiento de candidatos outsider y de fuerzas regionales.
Entre los favoritos hay figuras provenientes de la derecha conservadora, del centro tecnocrático y del fujimorismo renovado. La izquierda acude dividida. Analistas advierten que quien llegue al poder enfrentará un Congreso fragmentado y con poca capacidad de construir mayorías estables.
La comunidad internacional observa con atención. Perú es uno de los principales productores mundiales de cobre y su estabilidad afecta los precios globales del metal. Washington y Bruselas han enviado observadores para garantizar la legitimidad del proceso electoral.




