Noelia Castillo falleció el jueves 26 de marzo tras recibir la eutanasia en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Cataluña. Con 25 años, se convirtió en la paciente más joven de España en acceder a la muerte asistida y la sexta paciente psiquiátrica en pasar por este procedimiento en la comunidad autónoma.
Su historia estremeció a la sociedad española. En 2022, Noelia fue víctima de una agresión sexual múltiple. Meses después intentó quitarse la vida y quedó parapléjica como consecuencia. Los equipos médicos certificaron que sufría secuelas permanentes e irreversibles con un sufrimiento constante que cumplía los requisitos legales para la eutanasia.
El procedimiento debió realizarse el 2 de agosto de 2024, pero una orden judicial lo paralizó a instancias de su padre, quien llevó su recurso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sin obtener una resolución favorable. Durante 20 meses, Noelia vivió en un limbo legal mientras su caso se convertía en el centro de un debate nacional sobre los límites del derecho a morir dignamente.
En su última entrevista televisiva, Noelia expresó con claridad su voluntad: "Quiero irme ya y dejar de sufrir". Su caso ha reavivado el debate en Europa sobre la eutanasia en pacientes psiquiátricos y los conflictos entre la autonomía del paciente y los derechos de los familiares.


