Por primera vez en la historia, el repechaje intercontinental de una Copa del Mundo se disputa en uno de los países anfitriones. Guadalajara y Monterrey son las sedes del minitorneo que definirá los últimos dos boletos para el Mundial 2026, con selecciones de cinco confederaciones compitiendo por un lugar en el torneo más grande del fútbol.
Las semifinales arrancaron el jueves 26 de marzo. En Monterrey, Bolivia enfrentó a Surinam con la ilusión de volver a una Copa del Mundo después de 32 años. En Guadalajara, los Reggae Boyz de Jamaica se midieron ante Nueva Caledonia, representante de Oceanía, en un cruce que capturó la atención por el contraste de tradiciones futbolísticas.
El formato del repechaje contempla eliminación directa: los ganadores de las semifinales se enfrentarán en las finales para asegurar su clasificación. Los partidos sirven además como prueba operativa para las sedes mexicanas, que pondrán a punto su infraestructura, logística de transporte y protocolos de seguridad de cara al torneo principal.
La FIFA eligió a México como sede del repechaje precisamente para evaluar las condiciones de los estadios y la experiencia de los aficionados antes del arranque oficial del Mundial el 11 de junio. Las autoridades locales reportan ocupación hotelera al alza y un flujo significativo de visitantes internacionales en ambas ciudades.




