Los ministros de Asuntos Exteriores del G7 emitieron un comunicado conjunto exigiendo el cese inmediato de los ataques contra la población civil y las infraestructuras en Medio Oriente, en una declaración que notablemente fue firmada también por Estados Unidos, uno de los países beligerantes en el conflicto con Irán.
La reunión, celebrada el viernes en Francia, contó con la participación de representantes de la Unión Europea, Alemania, Corea del Sur, Reino Unido, India, Francia, Canadá, Arabia Saudita, Italia, Brasil y Japón. El texto señala que no puede haber ninguna justificación para el ataque deliberado contra civiles en situaciones de conflicto armado.
Además del llamado a proteger a los civiles, los ministros exigieron el restablecimiento permanente de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio global de petróleo que Irán ha restringido como parte de su estrategia de presión. El cierre parcial del estrecho ha provocado un aumento sostenido en los precios internacionales del crudo.
Diplomáticos europeos señalaron en privado que el comunicado refleja una creciente frustración con Washington por la escalada militar, aunque públicamente mantienen el lenguaje de unidad. La declaración llega en un momento en que la presión internacional para alcanzar un alto el fuego se intensifica ante el costo humanitario creciente del conflicto.


