La UNAM volvió a sentar frente a un examen a miles de aspirantes que ya creían haber terminado el proceso de ingreso. En el Palacio de los Deportes, una estudiante resumió la desconfianza acumulada: no quería que nadie dijera que había hecho trampa.
La universidad anuló resultados y convocó una evaluación de control después de detectar un fraude masivo en la prueba remota. Cerca de 58 mil jóvenes fueron llamados a repetirla en Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana.
El operativo se realiza de manera presencial, con identificación, materiales controlados y vigilancia reforzada. Para muchos aspirantes implica nuevos traslados, gastos y semanas de incertidumbre, aunque sus calificaciones originales fueran legítimas.
La institución busca recuperar credibilidad sin castigar injustamente a quienes estudiaron. El resultado definirá plazas y también algo más difícil de reparar: la confianza en que competir por un lugar universitario depende del mérito y no de quién encontró cómo vulnerar el sistema.






