Un tribunal ruso condenó al dirigente opositor Nikolái Rybakov a once años de prisión por criticar la guerra en Ucrania. La sentencia coincide con la exclusión de su partido Yábloko de las elecciones a la Duma Estatal.
Rybakov había pedido terminar la invasión y cuestionado las decisiones del Kremlin. Las autoridades encuadraron sus declaraciones dentro de las leyes que castigan la difusión de información considerada falsa sobre las fuerzas armadas.
El Tribunal Supremo también bloqueó la participación electoral de Yábloko, una de las pocas organizaciones legales que mantiene una posición pacifista. La combinación de cárcel y exclusión reduce todavía más el espacio para expresar desacuerdo.
La condena envía un mensaje que va más allá de un solo político: oponerse públicamente a la guerra puede costar libertad y representación. Sin voces alternativas en la boleta, la elección pierde capacidad para medir el verdadero apoyo social al conflicto.






