La inflación general de México se desaceleró a una tasa anual de 3.10% durante la primera quincena de julio, su nivel más bajo desde diciembre de 2020. El dato ofrece un respiro después de meses de presión sobre el gasto cotidiano, aunque la reducción del indicador no significa que los precios hayan regresado a niveles anteriores.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.07% frente a la quincena previa y alcanzó un nivel de 145.091 puntos. La comparación anual mejoró frente al 3.37% con el que terminó junio, impulsada en parte por bajas en productos agropecuarios como el jitomate.
La moderación es relevante porque acerca la inflación al objetivo permanente del Banco de México, establecido en 3% con un margen de un punto porcentual. Sin embargo, los servicios y algunos alimentos procesados pueden mantener presiones distintas a las observadas en frutas y verduras, cuyos precios suelen ser más volátiles.
Para los hogares, el beneficio dependerá de la composición de su consumo y de la región donde vivan. El nuevo dato también será una pieza central para las próximas decisiones de política monetaria: una trayectoria sostenida daría mayor margen al banco central, mientras un repunte en alimentos, energía o servicios obligaría a conservar cautela.






