El secretario de Educación, Mario Delgado, salió a desmentir versiones que sacudieron la mañana: que el gobierno federal entregó 800 millones de pesos a la Sección 22 de la CNTE a cambio de desmantelar el plantón que durante casi tres semanas bloqueó el Centro Histórico de la Ciudad de México. La negación llegó cargada de una confesión: el dinero existe.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación mantuvo un campamento en el Zócalo capitalino como palanca de presión en demandas que incluyen incrementos salariales, cambios al sistema de pensiones y atención a rezagos laborales acumulados. El plantón fue levantado de manera repentina, y horas después trascendió el monto que el gobierno asignó a escuelas de Oaxaca.
Delgado explicó que los 800 millones de pesos son recursos del presupuesto federal de la Secretaría de Educación Pública destinados a combatir el rezago educativo en tres entidades históricamente marginadas: Oaxaca, Chiapas y Guerrero. Según el funcionario, el dinero no pasa por las manos del sindicato ni de la CNTE, sino que financia plazas, basificaciones, contrataciones de maestros de telesecundaria y recategorizaciones en escuelas de nivel básico.
La explicación no convenció a críticos ni a analistas que señalan la coincidencia temporal entre la asignación presupuestal y el retiro del campamento. La oposición exige documentación que acredite que los recursos tienen ruta técnica y no son un pago político disfrazado de inversión educativa. El debate, que ya circula con fuerza en redes sociales, amenaza con escalar en los próximos días.


